Madeline Stuart, modelo con Síndrome de Down

“I Can I Will”

“I CAN I WILL (YO PUEDO. VOY A HACERLO)

Hace un año una muchacha llamada Madeleine y su madre asistieron como espectadoras a un desfile de moda. Madeline, maravillada ante lo que estaba viendo, le dijo a su madre: “Mamá, yo quiero estar ahí arriba y desfilar como esas chicas”. Su madre, le explicó que para conseguirlo tendría que trabajar duro para ponerse en forma y que, además del ejercicio, tendría que alimentarse saludablemente.

Nueve meses más tarde Maddy había conseguido adelgazar 20 kg. Su madre la llevó a un fotógrafo profesional para su primera sesión de fotos porque, en palabras de ella, “quería que experimentara la sensación de ser modelo porque una cosa es decir que quieres hacer algo y, otra muy distinta, probarlo y ver que realmente te encanta”.

Madeline Stuart desfile en la pasarela de la NY Fashion Week

Madeline, desfilando en la Semana de la Moda de Nueva York, en 2015

Madeline se desenvolvió como pez en el agua durante la sesión y, cuando una semana más tarde vio las fotos, se puso a saltar de alegría. Había descubierto su pasión.

Con mucho esfuerzo y dedicación, un año más tarde conseguía desfilar en la Semana de la Moda de Nueva York ante el asombro y expectación de miles de espectadores. ¡Ah! Quizá se me había olvidado comentarlo… Madeline tiene Síndrome de Down, una discapacidad que no le ha impedido perseguir su sueño y desfilar este año otra vez en Nueva York, Milán y Tokio, además de convertirse en imagen de varias marcas.

Madeline es imagen de una marca de bolsos

Madeline posando junto a los bolsos de los que es imagen

 

Día Internacional de la Mujer

Hoy es 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ¿y qué mejor oportunidad para hablar de aquellas mujeres con discapacidad intelectual que si quieren, pueden? Tal vez el de Madeline (Stuart) sea uno de los casos más conocidos por las características mediáticas de su profesión pero no hace falta cruzar el charco para encontrar mujeres fuertes, con objetivos y la tenacidad suficiente para luchar por ellos.

En la Fundación Tutelar FUTUDÍS, podemos estar orgullosos de tutelar a mujeres que, independientemente de los apoyos que necesiten, tienen una meta, una ilusión, y día a día han trabajado (y trabajan) para alcanzarla.

Isabel* tiene 38 años, es madre de dos hijos y trabaja en un Centro Especial de Empleo dedicado a la limpieza. Hace algunos años, debido a la conflictiva situación que se vivía en su casa y tras separarse de su marido, Protección a la Infancia decidió retirarle la custodia de sus pequeños. Desde entonces Isabel sólo tenía un deseo: recuperar a sus hijos y poder construir un hogar junto a ellos.

Ha llovido mucho desde entonces y la evolución ha sido increíble: ha pasado de ver a sus hijos una vez al mes en visitas supervisadas a que éstos vivan en su casa los fines de semana y en vacaciones. Dentro de poco, recuperará la custodia completa.

Isabel y su hijo

Isabel junto a su hijo, el día de su Comunión

Isabel ha trabajado muy duro para rehacer su vida: ha ganado confianza, ha mejorado su autoestima y ya sólo depende de su trabajo y de ella misma, demostrando a Protección a la Infancia que es una buena madre y puede ejercer como tal. Ella es todo un ejemplo de superación. Su discapacidad intelectual no ha sido óbice para conseguirlo.

Tener una carrera fructífera en una profesión que te apasiona o querer compartir tu vida con tus hijos son grandes metas que estas mujeres han alcanzado pero, muchas veces, no hace falta aspirar tan alto para tener un objetivo y perseguirlo.

Laura, es una chica de 33 años que trabaja en el sector de la limpieza. Su sueño siempre ha sido poder disfrutar de unas vacaciones de manera autónoma, sin depender de un Club de Ocio para personas con discapacidad intelectual o de las vacaciones organizadas por la entidad propietaria de la vivienda tutelada en la que reside.

Laura manifestó su deseo hace un tiempo a su equipo tutelar y, desde FUTUDÍS, se le apoyó para que pudiera conseguirlo. En un principio se le propuso que organizara escapadas de fin de semana, eligiendo ella el destino y programando tanto el viaje como el alojamiento en función de su presupuesto.

La experiencia resultó todo un éxito. Laura demostró que era capaz de planificar estos fines de semana de forma responsable y los periodos vacacionales fueron ampliándose. Desde hace dos años Laura, con la supervisión de la Fundación, organiza su ocio y ya ha disfrutado en dos ocasiones de 10 días de vacaciones junto a su novio. Ella quería, podía y lo consiguió.

Laura organiza sus propias vacaciones junto a su novio

Laura, en agosto de 2015, de vacaciones con su novio en Benidorm

Estas tres mujeres nos demuestran cómo ser mujer y tener discapacidad intelectual no supone ninguna limitación a la hora de perseguir tus sueños. Con los apoyos adecuados y su determinación cualquier cosa es posible. La leyenda que reza la camiseta de Madeline en la imagen que encabeza el post no podría reflejarlo mejor: I Can I Will (Yo puedo. Voy a hacerlo).

*Nombre ficticio para preservar su anonimato